La franquicia electoral femenina precipita en Inglaterra el colapso del liberalismo que le ha concedido el voto



Trabajadoras en una fábrica textil de Mánchester


Miss Billington durante una manifestación en Westminster


"Al documentar la crisis del espíritu que animaba a Peel, Cobden, Place y Allan, el libro de Dangerfield insiste en añadir como variable decisiva la franquicia electoral de la mujer, que votará laborista o conservador, no librecambio ni nada próximo a los principios presupuestarios de Gladstone el viejo. He ahí algo imprevisto, pues tanto en Inglaterra como en el resto del planeta los promotores de esa franquicia han sido los liberales, en contraste con el criterio de autoritarios y otros tradicionalistas, cuya actitud de apoyo o rechazo depende a su vez de un factor como disentir o no de la Gran Guerra.[…] El Partido Femenino resulta abandonado poco después, y ella [Emmelyne Pankhurst] —prefigurando la intención de voto femenina en lo sucesivo— votará conservador hasta el fin de sus días. Otras mujeres preferirán desde entonces la alternativa laborista, contribuyendo a que los tres Gabinetes liberales se vean seguidos por otros tantos del Conservative Party, continuados por cuatro del Labor Party. El voto femenino empezó siendo un torpedo en la línea de flotación liberal […]".

Capítulo 33, pág. 626-628

 

 






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